PATÍN Y CUERPO Y EDUCACIÓN... PERO ¿POR QUÉ?

 Holaa


Creo que esta va a ser la última entrada que voy a escribir (por lo menos este curso). En ella quiero explicar la relación que hay entre el cuerpo y la educación con el patinaje. El sentido que le he querido dar yo, pero esta vez explicado de forma desarrollada y no con ejemplos sueltos como he estado haciendo. La verdad es que aunque quería que el patinaje fuera el hilo conductor y la motivación, no quería que todo el blog fuera de eso ya que no era la idea principal. Pero en esta última entrada a modo despedida creo que debería darle ese espacio.

pinterest: anonimo


Una de las cosas más claras es que cuando patinas aprendes probando desde el principio. Aunque el entrenador te dé una pequeña explicación del ejercicio las primeras veces no tienes que esperar a entenderlo todo, lo mejor es comenzar. Cuando lo haces surgen dudas, problemas, sensaciones… y en esa acción es cuando de verdad aprendes a hacer una pirueta o salto. Tu cuerpo de forma indirecta sabe qué hacer y repitiendolo durante mucho rato acabas sacándolo. Esto se debe a que aprendes algo cuando lo sientes. 


Otra cosa muy importante es que con el patinaje no hay que tener prisa, no hay que forzar el aprendizaje. Hay cosas que en una tarde la aprendes y otras que tardas años (y no tiene que ver con la dificultad en la mayoría de los casos, sino con las preferencias, las capacidades o los intereses. Por ejemplo, a mí siempre me han resultado más fáciles y divertidas las piruetas, mientras que los saltos no me encantaban. Me he tirado varias temporadas para pulir un salto pero las piruetas en media ya estaban, porque era algo que mi cuerpo prefería. Esto es importante en la educación ya que no podemos pretender que todos los alumnos aprendan a la misma velocidad ni igual de bien. Ya sea con el cuerpo dentro del aula o desde una visión más tradicional dejándolo fuera.


Esto me lleva a lo siguiente, si pensamos en una clase convencional el profesor está explicando durante un tiempo determinado y luego manda ejercicios para hacer en clase, y a lo mejor deberes, pero estos son escasos. Sobre todo en educación primaria ya que no podemos pretender mandar muchos ejercicios ya que si no quitamos tiempo de infancia. Por tanto haces esos ejercicios lo más rápido posible y ya luego te preocupas después cuando se acerque el examen. En el patinaje prácticas y repites todo el rato. Levantarte y caerte es algo automático, y esto causa un ensayo y error constante. Algo útil y que ocurre en mis entrenamientos es que no tenemos que hacer x cantidad ejercicios, sino que tenemos un tiempo para hacerlos (que no sabemos y controla la entrenadora dependiendo de cómo nos están saliendo, si hablamos, si piensa que vamos a mejorar más ese día porque estamos muy concentradas y por tanto es más beneficioso seguir un poco más, o al contrario, un poco menos…). En cada intento vamos mejorando algo: la postura, el equilibrio, el recorrido, la fuerza… y lo mismo ocurre con las matemáticas, lengua, ciencia, inglés… Además, todos los errores que cometemos en este proceso son importantes, ya que a partir de ellos aprendemos. Estos errores se sienten más si los sientes a través del cuerpo que viéndolo en una hoja llena de boli rojo. 

Examen "horrorifico"
Fuente: generado con Gemini


Si volvemos a ese aula convencional lo común es que si no sale un ejercicio digamos no se hacerlo, no puedo, no lo entiendo; o etiquetemos al alumno de alguna manera: poco trabajador, revoltoso,tonto…


Una de las principales diferencias (bastante obvia) es que claramente en el patinaje se está en constante movimiento mientras que en el aula no. Tampoco podemos pretender movernos todo el rato, no solo porque no sería viable sino porque acabaríamos agotados. Pero si podemos incluir en cierta medida (que está mejor explicada en entradas anteriores) para luchar contra el cansancio, motivar al alumnado, generar un aprendizaje integral…Esto también es posible en una pista porque el espacio es mucho más grande que en un aula, que está mucho más delimitado. 

Fuente: offlimits camps


Algo que sí podemos y deber incluir en nuestras aulas es la corrección constante y continuada. Cuando estás prendiendo un salto tienes a tu entrenador comentado tu técnica, como mejorarlo, que estás haciendo mal y también que estás haciendo bien (aunque esto en las aulas muchas veces se nos olvida). De esta forma si estás haciendo algo mal no te da tiempo a asimilarlo e interiorizarlo porque justo al momento te están corrigiendo. Que estos comentarios tengan lugar justo después de cometer el error es muy importante para que no cause problemas en el aprendizaje.


También hay ocasiones en las que no necesitas una corrección porque tu propio cuerpo siente que has hecho algo mal. Por ejemplo, si te acabas de caer y poco más y dejas los dientes en el suelo, claramente la pirueta bien hecha no estaba. También debemos dotar de estas herramientas a los alumnos, para que sepan cuando algo está mal ya sea académicamente, personalmente o socialmente. Tampoco debemos permitir que haya una dependencia en que te digan si has hecho algo bien o mal, tienes que creer en ti mismo y saber cuando algo está bien hecho, necesitas ese criterio. 

Fuente: infobae


Creo que no hace falta que explique que no pretendo que todas las aulas se conviertan en una pista de patinaje. Pero el objetivo de este blog era que si he sido capaz de aprender tantas cosas en la pista antigua de mi pueblo, deberíamos darle una vuelta a nuestro sistema educativo y meter esas ideas que funcionan en él de manera adaptada a su contexto . Ese aprendizaje con unos patines en los pies funciona porque el cuerpo está presente todo el rato en el que probamos, repetimos, nos equivocamos, acertamos, sentimos…


Con todo esto me ha surgido una pregunta después de todos los temas que he (hemos) visto en la carrera donde el cuerpo era una parte esencial de las escuelas. ¿Por qué hemos eliminado el cuerpo de nuestras aulas durante tanto tiempo?


Sara💙


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